¿Por qué quiebran países ricos?

Jack Ma, célebre fundador de Alibaba, durante un encuentro en Davos del Foro Económico Mundial, trazaba con sus palabras el camino a recorrer por China en el futuro. Acorde a su creencia, se puede entender el desafío de su nación con una metáfora: un Estado tiene idéntico ciclo de crecimiento al de un humano: en sus años de juventud necesita expandirse físicamente: incrementar estatura, complexión, su exterior; pero al llegar la adultez, en su interior radica el objetivo: su intelecto, su espiritu. A un grupo de resabiados empresarios, académicos y científicos sociales, el afamado emprendedor explicaba, con las palabras de un profesor dirigiéndose a unos recién ingresados estudiantes, una de las discusiones más olvidadas y, aún así, más importantes en la ciencia económica moderna: la diferencia entre crecimiento económico y desarrollo económico.

Recordar la disyuntiva es de vital importancia en un mundo enfrentado a la reconstrucción de su sociedad global después de sufrir la pandemia del Covid-19. Y parece válido el uso de algunas figuras para entender la dicotomía: una propia de esta coyuntura indicaría que el crecimiento económico creó la actual pandemia, mientras el desarrollo económico la hubiera evitado; hay otra, numérica: el crecimiento halla en el Producto Interno Bruto su indicador predilecto; mientras que el desarrollo, aunque oficialmente no ha escogido su insignia preferida, pareciera encontrar en el Índice de Desarrollo Humano la más acorde a lo que desea expresar.

Jack Ma
Jack Ma. Foto CNBC
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¿Ha muerto el neoliberalismo?

“Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo”. La frase, incendiaría en su esencia, tiene como autor al investigador del MIT, creador de uno de los libros de texto de economía más importantes de la actualidad y considerado en varios medios como el mejor economista de la historia, el profesor Paul Samuelson. Fue esta pronunciada en el 2009, en momentos posteriores a la caída de Lehman Brothers, el otrora segundo banco más grande de los Estados Unidos, cuya debacle dio inicio a una crisis económica mundial tan profunda que hoy no se ha podido encontrar un escape de ella, llevando a catalogar este periodo histórico por varios economistas de prestigio global como el de la Gran Recesión. Hoy, con la ventaja otorgada por el paso del tiempo, podemos criticar la sentencia del afamado ganador del Nobel en 1970, y proponer un cambio diciendo que, tal dijo el político colombiano Gustavo Petro en entrevista con el autor, no estamos ante el fin del capitalismo, sino ante el del neoliberalismo.

En nueva edición de su texto clásico, “Economía”, para ser lanzada en pleno auge de la Gran Recesión, Samuelson estipula que “muchos libros se han excedido en su presentación de un liberalismo excesivamente complaciente. Se unieron a celebrar las finanzas del libre mercado y apoyaron tanto el desmantelamiento de las regulaciones como la abolición de la supervisión del Estado. La amarga cosecha de esta celebración ha sido evidente en los exuberantes mercados hipotecario y accionario, que se colapsaron y provocaron la crisis financiera actual”.

Paul Samuelson de Garteh Southwell
Paul Samuelson de Garteh Southwell
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