¿En el ocaso de la sociedad occidental?

La evolución humana, condensada en una frase, es la de un alucinante proceso. Unos animales han sobrevivido y crecido en un ambiente inhóspito hasta transformarse en uno dioses poderosos capaces de modificar a su antojo todo a su alrededor. El proceso, organizado como un relato escrito imperdible, se presenta con galantería en el libro de Yuval Noah Harari cuyo título lo dice todo en pocas palabras: “De animales a dioses”. Pero también se describe tan magnífico viaje en un electrizante discurso, creado como una fascinante pieza publicitaria de la película “Prometheus”, en el que un joven Peter Weyland (Guy Pierce) detalla con pasión los pasos que el sapiens ha trajinado para conquistar una posición más cercana a la de unos seres celestiales que de unos terrenales.

Pero como seres superiores en la tierra, al humano lo define una condición contradictoria: su existencia misma depende totalmente del planeta que a su placer domina. Su cuerpo demanda insaciable los recursos de la naturaleza para sobrevivir, creando una relación de sumisión hacía ella bastante endeble. Todo debate político relevante de ahora en más, debe tener como foco esa dicotomía: ¿Hasta dónde llevar la explotación del medio que otorga la vida misma? Limitar, cuidar y proteger, se opone a la filosofía convertida en utopía de este tiempo: el neoliberalismo, cuyo lema se reduce a producir, consumir, expandir. Parece tomar sentido la frase de Rosa Luxemburgo, “socialismo o barbarie”, cuya actualización a nuestros días sería: “neoliberalismo y muerte”.

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Yuval Noah Harari.
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¿Por qué CNN emboscó a Álvaro Uribe Vélez?

El uso de la palabra pronunciada por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, durante su entrevista con Fernando del Rincón para CNN en Español, denunciando no haber sido invitado a dialogar y sí emboscado para interrogar, parece fue uno muy preciso. El tono de indagatoria y la actitud de investigador inquisitivo utilizados por el periodista (más presentador) de la famosa cadena estadounidense, tomó desprevenido al antiguo primer mandatario quien, sustentado en hechos pasados, esperaba una amena charla con un aliado de las causas de políticos situados a la derecha del espectro ideológico en América Latina. En breve, un profesional con cuestionarios poco fiscalizadores con los otros empleados de sus jefes.

Fue hace poco que el mismo del Rincón tuvo en su set al heredero más fiel del líder del Centro Democrático. En su entrevista de 2020, y en una anterior en 2018, la camarería y buen ambiente fue la constante durante el intercambio de palabras con Iván Duque. Tal mesura en su interpelación no fue producto de falta de temas candentes, complicados o controversiales: las elecciones ganadas con fotocopias o los asesinatos a líderes sociales, por ejemplo, habrían sido un par de tópicos cuya aparición arruinaría dos conversaciones desenvueltas con toda cordialidad y calma. Pero es que tal calidez y armonía era producto de que en aquellos momentos los vientos no volaban en direcciones encontradas. En otras palabras, en aquellos tiempos el uribismo no había traicionado a los dueños de la CNN.

Fernando del Rincón. Foto de Enrique Menacho.
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