¿Será una estafa la que acabará con el exorbitante privilegio del dólar?

Oh, gente oprimida del mundo, tengan confianza. La promesa de Dios se acerca y y la estrella de mal agüero del arrogante está en proceso de declive

Imam Khomeini

La sociedad actual celebra los éxitos con la misma facilidad que ignora los fracasos sobre los que estos se construyeron. Scott Bessent, actual secretario del Tesoro de los Estados Unidos, es un emblema de tal afirmación. Antes de ser funcionario público, su imagen giraba alrededor de una figura de las altas finanzas reconocida por su participación en la operación especulativa que, desde la firma de George Soros, se hizo contra el Banco de Inglaterra y en la que con éxito se apostó contra la sobrevaloración de la libra esterlina a principios de la década de los años 90. La operación de 10 mil millones de dólares produjo mil millones en ganancias y dos leyendas dentro de Wall Street.

Menos difusión ha tenido su siguiente aventura. Con la confianza que otorga el éxito, Bessent abandonó a Soros y estableció su propio fondo de cobertura, Bessent Capital, en el cual el brillo de su gestión desapareció y la buena fortuna, tan necesaria en el mercado bursátil, lo abandonó. El directivo centró las operaciones de su firma en la negociación de acciones y obtuvo resultados negativos. Tan indeseado fue el ejercicio que, para 2005, al mismo instante de devolver el capital conseguido a los inversores, clausuró su empresa.

De vuelta a la sombra de su antiguo jefe, en 2011 Bessent apostó contra el «Abenomics», programa económico del primer ministro japonés Shinzo Abe, en una operación que reportó para ellos boyantes ganancias, superiores a los mil millones de dólares. Disputas con la familia Soros concluyeron en una nueva partida hacia un nuevo emprendimiento que, a la postre y otra vez, culminó en un fracaso. Key Square fue el fondo creado esa vez con billonarios aportes que consiguió Bessent, pero que para el 2018 estaba clausurando por su nula rentabilidad, según reporta The New York Times.

Scott Bessent

El brillo que produce el aura de la fama captó la atención de Donald Trump y este, enceguecido por los éxitos de Bessent, lo seleccionó para ser su secretario del Tesoro. Esta escogencia sería la segunda ocasión en la que el republicano se inclinaría por un antiguo empleado de Soros como su mano derecha en la economía. Los interrogantes, desde el día de su posesión, son preocupantes y hasta hoy, poco esclarecidos por los hechos. Siendo el presidente de los Estados Unidos actual un negociante nato (mal negociante, pero realmente uno de pura cepa), las dudas sobre el futuro del país con este hombre al mando de las finanzas son inquietantes.

¿Qué busca Scott Bessent como secretario del Tesoro de los Estados Unidos? No debe dejarse de resaltar que las apuestas financieras que pusieron su nombre en el Olimpo del mundo bursátil fueron atacando y derrotando a dos Estados. Ergo, la primera cuestión a esclarecer es: ¿Bessent tiene como objetivo defender los intereses de Estados Unidos o, junto a su jefe y desde adentro, hacer una operación monumental contra su país? Los miedos son reales y alarmantes.

Haciendo énfasis en el asunto central de este texto: J.D. Vance, vicepresidente de los Estados Unidos, y el mismo Bessent habían declarado, antes de ser prominentes figuras de la rama ejecutiva de su país, que el dólar no debería ser la moneda de reserva del mundo. Si el plan es acabar con ese enorme privilegio, y ambos lo están ejecutando durante sus mandatos, estamos frente al caso de información privilegiada más grande de la historia. Para mayor preocupación, este tipo de crimen es uno que no solo ya ha cometido el gobierno de Trump, sino que lo ha hecho reiterada y masivamente.

Donald Trump

Clasificar la ejecución gubernamental de Trump como una fracasada es estar corto de miras. Porque el despectivo adjetivo solo encontraría justificación si se analiza su periodo como uno centrado en crear un mejor país para sus ciudadanos. Los hechos no avalan tal postura. Lo realmente deseado por Trump, según lo visto hasta el momento, es concretar una acumulación de riqueza salvaje a su nombre. Los negocios con las criptomonedas, la facturación pública masiva recibida por su resort en Florida y las arriesgadas apuestas ganadoras en Wall Street y en plataformas como Kalshi y Polymarket son muestra del verdadero talante del actual gobierno republicano.

Contextualizado el lector, no sorprenden, aunque sí aterrorizan las declaraciones de Bessent frente a periodistas para anunciar un nuevo paquete de sanciones contra Irán, titulado por ellos como «Asfixia económica». En medio de un discurso caracterizado por recitar palabras entrecortadas por la falta de aire, típicas de una persona poseída por los nervios, el secretario de Trump declaró que «cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en beneficio de Irán será removida del sistema de dólar estadounidense«. Parafraseando la respuesta de Bessent a un astuto periodista asistente al evento, la realidad es que una acción de este tipo «haría explotar todo el sistema financiero global».

El proceso de desdolarización de la economía planetaria es real. Desde que el comercio mundial se pactó en la moneda estadounidense, a través de Bretton Woods y el petrodólar, la deuda pública y las reservas internacionales se transformaron en esa misma divisa ipso facto, en cuanto ambos se usan principalmente para pagar los déficits comerciales. Pero desde que los Estados Unidos decidieron utilizar su referente monetario como arma geopolítica, los gobiernos buscaron mecanismos alternos de pago y de acumulación de valor. Desde la iniciativa SUCRE en América Latina hasta el pago de transacciones internacionales en monedas locales, todo ha conducido a que los bancos centrales hoy posean más oro que dólares como activo de reserva para sus naciones.

Donald Trump, J.D. Vance y Scott Bessent

En ese imprevisto escenario de relaciones internacionales, una declaración como la de Bessent es dinamita junto a un incendio. Pero ¿no es lo que él y el actual vicepresidente querían? En un próximo escrito se expandirá sobre el tema de cómo una moneda de reserva global emitida por un solo país puede causar un fenómeno idéntico al conocido como la «maldición de los recursos naturales«, generando desindustrialización y desempleo en medio de una masiva riqueza financiera. Pero no es un acto de patriotismo lo que impulsa a Bessent y Vance a transitar este camino para poner fin a la hegemonía financiera de su país. Es el mal de nuestra civilización lo que los alienta: el desaforado afán de lucro de la clase capitalista.

El descaro con que Trump ha manejado la información privilegiada durante su mandato ha sido inédito. No solo es que se hayan hecho apuestas de alto riesgo y a la postre ganadoras sobre la guerra en Irán y el secuestro de Maduro momentos antes de que sucedieran los acontecimientos, sino que el mismo presidente trató de lanzar un negocio cuyo objetivo era vender información privilegiada a aquellos con la posibilidad de pagarla y usufructuarla. Si ese es el prisma a través del que se observan los hechos, ¿deberíamos estar preparados para el fin del privilegio del dólar como moneda de reserva global? ¿Podrían las personas detrás de la estratagema enriquecerse con tal operación? ¿No beneficiaría tal maniobra a Rusia y China más que a Estados Unidos? La aterradora respuesta a todo es afirmativa.

Scott Bessent como funcionario público, ha sido un absoluto fracaso. Según sus propias palabras, el desempeño de los bonos del Tesoro en el mercado sería la vara con la que se mediría su gestión. A día de hoy, estos activos financieros tienen algunos de los rendimientos más altos de su historia. En palabras más claras: a Estados Unidos hoy sí le prestan, pero pagando tasas de interés históricamente caras. Pero puede que servirle de la mejor manera a su país no sea su interés. Si Bessent, Vance y Trump están detrás del fin del exorbitante privilegio del dólar, como bautizó el exministro de Finanzas de De Gaulle, Valéry Giscard d’Estaing, al hecho de que un país emitiera la reserva de moneda global pudiendo, a través de la impresión, literalmente, comprar el mundo, podrían estar ejecutando la estafa más grande de todos los tiempos. Algo de lo que llegar a materializarse seguramente se sentirían orgullosos sus gestores.

La caída del arrogante está cerca.
Imam Khomeini: Oh, gente oprimida del mundo, tengan confianza. La promesa de Dios se acerca y y la estrella de mal agüero del arrogante está en declive.

La especulación es uno de los grandes pecados del capitalismo. Pero cuando un grupo de apostadores financieros se toma el gobierno más poderoso de la tierra, el analista se ve obligado a pensar como ellos. La sabiduría de Keynes nos enseñó que la especulación es el arte de prever la psicología del mercado en lugar de calcular el rendimiento real a largo plazo de una inversión. Asimismo, el británico alegaba que cuando la actividad empresarial de un país se convierte en un subproducto de las especulaciones de un casino, el trabajo de la economía suele realizarse mal. Ambas apreciaciones están dotadas del poder de la verdad. Así, podríamos esperar que los hombres y mujeres cercanos a Trump en este momento estén liquidando sus activos y convirtiéndolos en posiciones en oro y Bitcoin, los que llegarían a precios inimaginables en un escenario de fin del dólar.

Uno de los grandes ganadores de tal operación sería Rusia, pero hay ahí una historia imposible de ignorar. Una de las teorías de la conspiración con mayor credibilidad entre los estadounidenses es que Trump es un agente ruso al servicio del más grande del país eslavo. La razón histórica para tal creencia es que en la década de los años noventa, cuando Trump entró en bancarrota, su rescate provino de la mafia rusa, quedando en deuda eterna con ellos. Con la toma de la presidencia por Vladimir Putin y la centralización del poder efectuada por él, el magnate había encontrado un nuevo amo. Las actuaciones de Trump en la guerra en Ucrania, su defensa personal del presidente ruso y los ataques por él dados al Russia Gate dieron validez a la hipótesis. Más aún, su humillante reunión con Xi Jinping hace más veraz todo el entramado.

Deja una respuesta

Descubre más desde Otra República

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo